La ausente

Dos films que cuento entre las sorpresas más agradables de 2018 inciden en un mismo tema: la desaparición de una mujer. En Beoning (o sea, Burning), del surcoreano Lee Chang-dong, la figura de la enamorada se le escapa al protagonista de dos maneras. Primero, al convertirse en el vértice de un triángulo no deseado cuando aparece de improviso otro cortejador con más desenvoltura y confianza. Segundo, al esfumarse la joven con la misma evanescencia con la que había entrado en su vida. De la historia de amor pasamos a la pesadilla de los celos y, finalmente, a la obsesión enfermiza por reencontrar a la amada perdida. Pues bien: exceptuando el ménage à trois, ése es el arranque también de Under the Silver Lake, de David Robert Mitchell, cuyo protagonista vive un romance meteórico con una atractiva vecina y dedica a continuación el resto del metraje a buscarla a lo largo y ancho de Los Angeles. En este caso, no sólo se extravía la joven sino también la propia película, que se resiste a resolverse o incluso a tomar un rumbo fijo, a cobrar un sentido lógico.

Qué duda cabe de que la búsqueda es un tema central del cine narrativo, pues es el germen de prácticamente toda aventura, del halcón maltés de John Huston a la ciudad perdida de Z de James Gray. En lo que nos invitan a pensar Beoning y Under the Silver Lake es en cómo la búsqueda ha penetrado también ese otro cine que se aparta de lo narrativo para abrazar algún tipo de abstracción. Si el Vertigo de Hitchcock y L’Avventura de Antonioni han resultado ser, hoy en día, referencias indiscutibles y recurrentes para describir el cine de nuestro tiempo es porque, justamente, introducen y amplifican la cuestión de la desaparición, el vacío que acontece cuando la mujer sale de cuadro; vacío que no es sólo un giro narrativo, un desencadenamiento de la aventura.

Con los pobres enamorados de los filmes que nos ocupan, compartimos un desconcierto esencial, la íntima orfandad que conlleva descubrir que la realidad a nuestro alrededor no responde a un código conocido sino a un misterio inextricable. Al desvanecerse las mujeres de Vertigo y L’Avventura, de Beoning y de Under the Silver Lake (ambas exhibidas, detalle significativo, en el último festival de cine fantástico de Sitges), volvemos a sentir la soledad como la experimentamos la primera vez en algún momento de nuestra infancia. Y nos asomamos, como espectadores, a esa dimensión del cine que siempre permanecerá como un interrogante, a la parte de las películas y de las imágenes en la que se hace sentir la presencia de lo invisible, al instante en el que sospechamos que lo que no estamos viendo es tan o más importante que lo que se mueve ante nuestros ojos.

Si se cumple la previsión que he leído en internet, Under the Silver Lake llegará a las salas de cine la semana que viene: una excelente rúbrica para este año que pronto acabará. Nos vemos el 2019.

 

 

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5 respuestas a “La ausente

  1. Martín diciembre 24, PM / 15:37

    Felices fiestas, Sergio!
    Un fuerte abrazo para ti y otro Laura.

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