Todas las películas hablan de mí

Hay una película que sólo existe en el fuero interno de cada uno. Es el resultado del encadenamiento entre los filmes que vemos uno tras otro. Aunque no tengan nada que ver, uno relaciona a menudo la película que ve hoy con la que vio ayer, creando caprichosas asociaciones. Y, a veces, nos dejan boquiabiertos las rimas y coincidencias entre películas absolutamente dispares.

Eso sucede porque, en realidad, esas asociaciones son mucho menos azarosas de lo que parece. Hay una coherencia total o parcialmente inconsciente en la sucesión de las películas que vemos. Uno cree que asiste a una proyección en una filmoteca o museo porque se produce ese día en concreto; que ve algo en internet porque acaba de descubrir una novedad en la red; que compra un DVD porque da con él curioseando en las estanterías de la tienda; que asiste a un estreno porque ese día llega a los cines… Todo parece dado por las circunstancias pero, en realidad, somos nosotros mismos los que, en la decisión de prestar atención a una u otra cosa, estamos formando nuestro acervo cinematográfico.

Uno trata de recordar sus impresiones sobre las películas vistas o repasa textos escritos hace años y se da cuenta de que hay tendencias que van y vienen, obsesiones que le ocupan durante una temporada, incluso fases superadas de un velado proceso de aprendizaje (aunque, como en todo aprendizaje, nunca se llega a las certezas sino que se plantea cada día nuevos interrogantes, renovando sin fin la pulsión de nuestra curiosidad). El espectador evoluciona o muta; por lo tanto, el cine también se transforma en su fuero interno.

Sería difícil sintetizar en un texto más o menos sucinto la completa manera de entender el cine de uno mismo; pero ese sistema propio existe, aunque uno no tenga conciencia de él. De hecho, es mejor que así sea: que las ideas se amontonen sin orden y que fluyan con naturalidad, que crezcan y cambien sin cortapisas. Que sean alimentadas por ese encadenamiento de imágenes que se produce entre las películas de cada día, imágenes que hallan inesperadas asociaciones entre sí y que, así, van construyendo poco a poco la película que sólo existe en la mente de cada espectador. Porque el cine no es sólo la película proyectada en la pantalla, sino también aquello que habita en nuestro recuerdo a lo largo del tiempo.

Anuncios

3 thoughts on “Todas las películas hablan de mí

  1. Gina Lis agosto 6, AM / 8:36 am

    La película de nuestra vida… ¿Comienza quizás en el cine? ¿O acaso acudimos al cine para ver nuestra vida reflejada? O no tiene nada que ver, nuestra vida con una película…

    • blogasanisimasa agosto 9, PM / 9:14 pm

      Sí, yo creo que sí: las películas, las hacen personas, por lo que supongo que el cine no es nada más (¡ni nada menos!) que pedazos de vida recreados en uno u otro sentido, ¿no? Besos, L.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s