A través del espejo

La modernidad se ha hecho vieja. Los cineastas llevan ya muchos años acercándose al hecho cinematográfico con esa actitud distanciada, analítica, autoconsciente o como quiera que sea, ese gesto que puede considerarse la naturaleza de lo moderno. No obstante, no quiero decir con ello que sea algo superado; al contrario, la modernidad no caduca, como tampoco caduca lo clásico. Simplemente, nos vamos reencontrando con ella, vamos descubriendo sus nuevas metamorfosis. No evoluciona el cine, sino que muta su manera de verse a sí mismo, los matices de su pensamiento. Sí, el cine piensa, y son ideas lo que descubrimos en cada imagen.

Algunos filmes recientes, por ejemplo, me hacen pensar en un viaje a la profundidad de lo que habita detrás de las imágenes, detrás del cine. Es el caso de Inherent Vice, de Paul Thomas Anderson, que parece explorar las cosas que siempre latieron bajo el cine negro americano. De nuevo, como en The Master, la enajenación mental es el estado permanente de sus personajes, la llave de un radical extrañamiento de la narración (Inherent Vice es inextricable como The Big Sleep pero onírica como Apocalypse Now) y una puerta a lo interior, a lo profundo. A ratos, recuerda al irresistible tono lunático de los filmes de Raúl Ruiz. Inherent Vice transcurre en lo que siempre hubo detrás. No es que filmes como Laura o The Lady from Shanghai no mostraran, entre líneas, esa vida interior del cine negro; es sólo que Paul Thomas Anderson nos lleva directamente al otro lado del espejo.

Algo parecido pasa en un film que, por otra parte, no tiene nada que ver con Inherent Vice. En Pasolini, Abel Ferrara realiza también un viaje a las profundidades de la obra del cineasta boloñés o, quizás, de su propia experiencia ante el cine de Pasolini. Su film no es un recorrido, digamos, “lineal”: una trama, un tema, una idea que conduce a otra… Pasolini prescinde de discurso para emprender otra dirección. No escribe de izquierda a derecha, sino hacia el interior, por así decirlo. A Ferrara le interesa, más que glosar la figura de Pasolini, divagar sobre el surgimiento mágico de sus historias, de sus películas, a partir de la imaginación libre del cineasta (¿y por qué no pensar también que nos está hablando de sí mismo, o del cine en general?). Partiendo de los sedimentos -literarios, culturales, pictóricos, personales…- que descansan bajo las imágenes pasolinianas, Ferrara emprende una inmersión hacia el interior para descubrir las historias dentro de las historias, a la manera de Las mil y una noches, que no en vano fue adaptada por Pasolini.

Precisamente, esa estructura de historias contadas por los personajes de historias que van descendiendo a capas cada vez más profundas es la forma que adopta The Forbidden Room, el último largometraje de Guy Maddin, hecho a imagen y semejanza de Las mil y una noches o El manuscrito encontrado en Zaragoza. Maddin es, de hecho, el director por excelencia que se sitúa al otro lado del espejo. Todo su cine es una inmersión en las profundidades de nuestro acervo cinéfilo, siempre escribe hacia el interior. Su capacidad de abstracción es tal que The Forbidden Room no es quizás su film más raro o más radical, aunque sí es uno de los más fascinantes. La inconfundible textura de las imágenes de Maddin es en sí misma una invitación a adentrarse en lo que hubo siempre detrás. Y el tono de sus filmes, a la vez parodia y homenaje, sintetiza un rasgo característico del cine actual, en el que hay una constante revisión crítica de lo que nos ha dejado como herencia el cine “clásico” (y también todas las metamorfosis de la modernidad) que no lo anula ni lo enmienda, sino que lo resalta con una nueva luz, desde una nueva perspectiva interior. Hacer y ver cine ahora es un viaje submarino de veinte mil leguas.

Anuncios

3 thoughts on “A través del espejo

  1. negrocomounanochesinluna mayo 2, PM / 7:03 pm

    “Puro vicio” me encantó. Autoconsciente, pero no ególatra. Irónica, pero no elitista. Y eso que iba con muchas prevenciones, porque el tramo final de “Pozos de ambición” y en realidad todo “The master” me pareció que acusaban un cierto descontrol… Y “Puro vicio” puede ser libre, audaz y salvaje, pero creo que toda la película conduce por donde quiere ir. Gratísima impresión.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s