Cautivos del mal

A mis compañeros de expedición (de las bocas del Ródano a los bares de Llobregat)

 

Las similitudes entre Maps to the Stars y The Canyons me han hecho reparar en cuánto tienen en común David Cronenberg y Paul Schrader, exploradores respectivamente de los abismos de la nueva carne y de los senderos de la condena. Uno y otro han realizado sendos filmes devastadores sobre la degradación humana en el Hollywood actual, algo así como una revisión de The Bad and the Beautiful y Two Weeks in Another Town, los dos largometrajes de Vincente Minnelli sobre el mundo del cine, en plena era del furor digital.

Las imágenes de cines abandonados que puntúan The Canyons explicitan el sentido del film sin andarse con sutilezas. Entre ellas, Schrader nos muestra un mundillo donde las relaciones humanas están recorridas por la hipocresía y el engaño, se rinde un vicioso culto al gimnasio, las terapias y otras pseudorreligiones, la sexualidad ha adquirido una naturaleza displicente y malsana y, en fin, todo parece velado por una capa de amarga frialdad. Las almas que penan por ese purgatorio arrastran su propia condena en forma de aparato electrónico: los teléfonos móviles que usan sin cesar marcan fatalmente su existencia, sobre todo porque rompen el sentido de la privacidad y les dejan expuestos a sus propias debilidades y a las trampas y argucias de los demás. Al hilo de lo que comentábamos a propósito de L’Amour est un crime parfait, la conexión permanente que facilita la tecnología digital acaba derivando en un estado de libertad vigilada, miedo constante y paranoia irremediable.

Así es también, a grandes rasgos, el Hollywood de Maps to the Stars, donde Cronenberg nos muestra un paisaje humano más degradado si cabe: egolatría sin límites, competitividad sin reglas, rencores irreconciliables, una indigestión de valores farisaicos y una atracción irresistible hacia el mal y la autodestrucción. Las relaciones familiares, turbias e inescrutables como en los mejores y añorados filmes de Atom Egoyan (The Adjuster, Exotica, The Sweet Hereafter), fluctúan hacia el incesto y la inmolación como rito. Cronenberg nos brinda una mirada a su alrededor no menos punzante que la de su película anterior, Cosmopolis, en la que adaptaba una novela de Don DeLillo. The Canyons, por cierto, parte de un guion de Bret Easton Ellis. Tal vez cineastas y escritores norteamericanos estén dibujando en conjunto un inquietante retrato del clima moral de su país y de su tiempo.

Sería tentador reflexionar, a partir de The Canyons y Maps to the Stars, acerca de la decadencia del Hollywood de hoy. No obstante, como decíamos, la sustancia de ambos filmes estaba también en las citadas películas de Minnelli, realizadas en los años del largo tránsito del cine americano considerado “clásico” al llamado “nuevo Hollywood”. Y me viene a la cabeza otro ejemplo, el de It’s Always Fair Weather (Stanley Donen y Gene Kelly), donde subyace también una reflexión indirecta sobre las transformaciones técnicas, morales y estéticas que tuvo entonces el impacto de la televisión y la mutación del sistema de grandes estudios cinematográficos.

Podríamos, entonces, hacer un paralelismo entre ese instante de “muerte y transfiguración”, por citar una vez más a Guarner, y nuestro presente, en el que la imagen cinematográfica se disuelve ante nuestros ojos fagocitada por las fauces de lo digital. No obstante, ésa sería también una simplificación maniquea. Pienso más bien que el cine siempre tiene algo de plasmación de una decadencia que no es un estado transitorio sino una condición indisociable de la imagen-tiempo. Que todo está ya muerto cuando es momificado por el objetivo de la cámara y que el cine es un reino de las sombras, sí; pero, a la vez, anuncia siempre la llegada de algo diferente. En cada plano de “la historia” del cine conviven lo viejo y lo nuevo, y la conquista de la modernidad acaba siendo un movimiento cíclico que, en realidad, nos lleva siempre a una reconquista de la verdad que alberga en el seno de las imágenes.

 

 

 

 

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2 thoughts on “Cautivos del mal

  1. SBP septiembre 23, PM / 6:53 pm

    Hollywood siempre ha sido superficial ¿no? ¿Qué hay de nuevo? La muchacha con la cara quemada, eso me intriga bastante… Que no haya pasado por ningún cirujano… Debe estar ahí la respuesta.

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