La sociedad de vidrio

No hay la más mínima alusión a internet o a las redes sociales en L’Amour est un crime parfait, de los hermanos Arnaud y Jean-Marie Larrieu (y basada en una novela de Philippe Djian). No, no va sobre eso la película. Sin embargo, se me antoja un reflejo indirecto de una sociedad marcada por las comunicaciones digitales. Sobre todo, por el extraño escenario en el que se desarrolla la mitad del metraje, ese campus universitario de diseño donde sólo hay espacios extremadamente diáfanos y rodeados de paredes de vidrio (localizaciones reales, por cierto, sitas en la Université de Lausanne). Las aulas están expuestas a quienes pasen por ahí, lo mismo que los despachos del profesorado, las salas de trabajo o la cafetería. El exterior se ve en todo momento y desde cualquier punto, igual que el interior del campus se puede observar sin impedimentos desde fuera.

De hecho, la preocupación constante de Marc, el profesor de literatura que protagoniza el film (Mathieu Amalric), es la exposición permanente de sus movimientos, la imposibilidad de tener intimidad en ese zoo de cristal. Recordemos que, además, Marc alecciona a sus alumnos acerca de la conexión simbólica entre el paisaje y la persona; como la de él mismo, que recorre sin cesar los valles nevados que conducen de la ciudad a su casa, fondos siempre blanquísimos donde también parece imposible esconderse.

Todo es, pues, asfixiantemente transparente. Un campus que finge ser un templo privilegiado de la formación humanística resulta ser, en realidad, un lugar opresivo donde la falta de privacidad redunda en una libertad vigilada, en una forma de opresión sotto voce. Como en esos pueblecitos donde todo el mundo conoce pormenorizadamente la vida de los demás y la existencia comunitaria resulta un pesado condicionante para el individuo; habrá que retomar la famosa metáfora macluhaniana de la aldea global para darle un nuevo y desasosegante sentido.

¿No es así, al fin y al cabo, la sociedad de las redes sociales y la conexión -o el control- permanente a través de los smart phones? ¿No hemos caído en una nueva y velada esclavitud bajo la apariencia de una gran libertad comunicativa? Aunque deambula por otros derroteros, L’Amour est un crime parfait nos brinda de soslayo una imagen de la gran farsa de la democracia europea actual, de esa sutil pérdida de libertad que, calladamente, acontece a nuestro alrededor.

Si veo un cierto reflejo de nuestra sociedad digital en el film es también porque incide en la confusión de las apariencias, en la ambigüedad de la realidad y en los fingimientos, engaños y chantajes que enturbian las relaciones humanas. De hecho, las cuitas amorosas del protagonista son el asunto central de la película, unas relaciones incontinentes y malsanas que recorren los abismos del incesto, el pigmalionismo y el crimen. La historia acaba conduciéndonos a los desarreglos mentales de Marc; siguiendo con nuestra reflexión acerca del film, podemos leer entre líneas un aviso sobre lo que nuestra aldea global está haciendo con las personas.

Así las cosas, L’Amour est un crime parfait me ha hecho pensar en Her, la película de Spike Jonze que trata, ésta sí, sobre las relaciones humanas en la era de internet. Her también incide en la desnaturalización de los sentimientos en una sociedad donde el concepto de realidad se ha disuelto y los océanos de la comunicación digital han abocado a los individuos, paradójicamente, a una soledad insondable. ¿Y por qué no evocar también ciertos aspectos de Maps of the Stars, el despiadado último largometraje de David Cronenberg, donde las relaciones humanas son como una virulenta y carnal guerra soterrada bajo un manto de hipocresía y profilaxis?

Algunas significativas películas de la actualidad, en suma, nos están dando pistas sobre la deriva de nuestra sociedad hacia algo inquietante: quizás el derrumbe de una civilización agotada, quizás la sumisión definitiva de la democracia a los rigores del capitalismo tecnológico, quizás una nueva fascistización silenciosa que no augura nada bueno para la existencia de los individuos.

Anuncios

2 thoughts on “La sociedad de vidrio

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s